Cuentacuentear

“Ay, si las paredes hablasen”…y ¡ay, si las personas le supiesemos poner un poquito de sal a la vida todos los días! Tampoco parece tan difícil, y aunque lo sea, merece la pena el esfuerzo, porque los resultados son infinitamente mágicos.

La cosa va de algo tan viejo como la comunicación oral, la transmisión de historias con los ribetes y toques personales de cada sujeto que cuenta, y estos chicos de La Escuela de Cuentacuentos lo hacen de maravilla, tanto que parece muy fácil ser capaz de transportar a los que te escuchan a realidades que parecen más cercanas así transmitidas.

No es lo mismo leer en la fría Wikipedia quién fue Antonio Gargallo Mejía (“testigo de Jehová español fue ejecutado durante la Guerra Civil tras rehusar integrarse en el ejército franquista. Considerado uno de los primeros objetores de conciencia declarados en España”, etc.) que entender cómo hay elementos que marcan nuestros destinos y los de la humanidad, elementos como profesar determinada fé, poseer un corazón de peso, una convicción inquebrantable o unos valores que hagan de uno una persona íntegra.

“Aquí vivió un hombre extraño”, una placa conmemorativa sin duda inquietante dedicada a otro hombre que vivió y murió dándole besos a todo y a todos, hasta al verdugo que lo mató. Convencida estoy de que alguna lección aprendió éste último, pero quizás ese sea cuento para el próximo día.

Una velada como la de este miércoles en La Infinito café-libros-arte, es para repetirla ya que aprendes y disfrutas de la forma de trabajar de estos trovadores que trovan y encuentran secretos que merece la pena compartir.

Y es que hasta las canciones pueden ser cuentos, si no que se lo digan a Don Javier y su canción de Serrat, otro cuentacuentista de los cuatro que se subieron al coqueto escenario de la librería de la calle Tres Peces.

Cartel con la programación de abril. Es que no sólo se cuentan cuentos aquí, que lo sepáis.

Cartel con la programación de abril. Es que no sólo se cuentan cuentos aquí, que lo sepáis.

“Melocotón, abrigo, luna”…”más”… el placer de pronunciar palabras preciosas, el placer de reconocer que García Márquez debe ser leído cuanto más mejor, de recordar que Fernando León de Aranoa además de pelis escribe cuentos, de acordarte de personas que pasaron por tu vida y te presentaron a Gioconda Belli, de desear que pase abril sólo para florecer “con esta lluvia interna, como los patios verdes de mayo”.

Ya sabes, elige un texto, un cuento, una historia, trabájala, adáptala y transmítela, esta es la forma de trabajar de estos artístas, quizá cambies tú también el destino de la humanidad.