On the road

Por fortuna ando haciendo muchos kilómetros últimamente y eso me hace tener muchos momentos lúcidos, ideas que van y vienen y seguridades que creía perdidas, debe ser porque en el adn llevo esa información que me hace feliz al volante, fruto de ser hija de un buen taxista y un mejor padre, siento la cursilada para empezar, pero así estoy.

La inspiración puede que venga también por los increíbles cielos que tengo el placer de contemplar con tanto movimiento, tan alejados estos del hormigón de las grandes ciudades.

La cosa es que ando conectada, no sé hasta cuándo. Como para no estarlo viviendo en Cádiz y disfrutando de tener un empleo digno por aquí abajo.

Entre estos arrebatos de satisfacción se halla la radio. Me he dado cuenta años después de haber terminado la carrera de periodismo que es el medio más mágico y sincero que hay. Y pensar que no me enseñaron a amarla durante los años universitarios, señal sin duda de que algo va mal en nuestros planes de estudios y aspiraciones como sociedad.

Pero bueno, no es eso de lo que quería hablar, aunque una cosa lleve a la otra, ya que bueno, después de todo, mi camino está lleno de sueños que no acabo de aparcar. Como por ejemplo haber disfrutado estos dos últimos años estudiando interpretación y viviendo de una forma muy precaria, tanto, que ocurrió una cosa que no le desearía a nadie, pero que cuando pasa, es un regalo después de todo, porque hay algo por encima de nosotros que nos gobierna, al menos algo de lo que no somos conscientes normalmente. Lo de precario no es nuevo, a mi generación es algo que le suena seguro.

Estoy convencida de que el Arte es la herramienta más potente, más que la religión y cualquier credo para conectar al hombre con lo espiritual. Y aquí si quería llegar. En estos momentos peligrosos en los que estamos tan expuestos a opiniones que se confunden con información quiero decir muchas cosas, aunque tampoco sé ni quiero enrollarme, porque después no hay quien me lea.

La cosa es que me vine, me volví a la tierra donde nací, y para nada ese era mi plan, pero así tuvo que ser, no podía más, ni económicamente ni moralmente. Y a raíz de las noticias matutinas de hoy, que nunca he estado yo más informada que ahora, quiero decir que entiendo la indignación de las gentes de mi país, y quiero decir también que ojalá los años y la bonanza nunca me hagan olvidar lo dura que es la precariedad en todos los sentidos, sobre todo en la altura de miras. Pero ahora estoy en esas, es mi momento.

Y me quiero, y creo en mis instintos, y estoy feliz con mi trabajo y con mi presente, y feliz de estar embarcada en otras aventuras, por ejemplo la última, la de hacerme monitora de yoga y poder viajar cuando me venga en gana, porque ahora tengo posibles, y poder ir a conocer la India si quiero. Ya se verá.

Sólo quería deciros que quiero que Rajoy se vaya para su casa, que es muy patético, que quiero que vuelva la Filosofía a las aulas, quiero que no nos engañen más y que gane la estrategia del mejor de ellos, y quiero deciros que todo no es una mierda, que el esfuerzo tiene su merecido, quiero que mis amigos artistas sigan expresándose y denunciando las cosas feas y alabando las bonitas. Quiero que sepan que volveré. Quiero que se les valore y que todo el mundo pueda vivir de sus sueños y de aquello que le permita ser feliz. Quiero que sepáis que nunca olvido a alguien a quien haya amado. Y le doy las gracias a todos mis maestros, que no sabéis cuántos tengo.

Aquí Elena on the Road, que se despide hasta que no tenga nada más que decir con el corazón, que es como una sabe estar en el mundo.

Y si esto lo digo en público que no diré en la siguiente carta que voy a escribir esta tarde.