Las asanas y sus beneficios

La práctica del Yoga, una cadena de favores entre sistemas (2)

Asanas

Cambia de postura y cambiarás la forma de respirar. Cambia la respiración y alterarás el sistema nervioso. Esta es una de las grandes lecciones del Yoga: Todo está conectado (la cadera al tobillo, nosotros a nuestra comunidad, nuestra comunidad a todo el mundo) Esta interconexión es vital para la comprensión del Yoga. Es un sistema holístico (que contempla el todo), que nos introduce en muchos mecanismos que tienen efectos aditivos e incluso multiplicativos. Esta sinergia puede ser la mejor manera en la que el Yoga cura.

Sistema linfático

Ahora entra a formar parte la importancia de la linfa. Cuando se contrae y se estiran los músculos, se mueven los órganos de alrededor, y al entrar y salir de las posturas de Yoga, se aumenta el drenaje de la linfa (un fluido viscoso rico en células inmunológicas). Esto ayuda al sistema linfático a luchar contra las infecciones, destruir las células cancerosas y librarse de los productos de desecho que se derivan del funcionamiento de las células.

Además noticias recientes revelan que lo que el cerebro y el sistema linfático están conectados. Una investigación realizada en 2013 en la Universidad de Virginia, descubría la existencia de vasos linfáticos ocultos en las meninges del cerebro. El hecho de que hubieran pasado desapercibidos hasta ahora se debe a que están tan pegados a los vasos sanguíneos que es casi imposible detectarlos. (1).

En la práctica de yoga, se hace especial hincapié en mantener una actitud relajada, respiración natural, atención en el cuerpo y mente calmada. Al entrar en asana, se pone el cuerpo en una postura distinta a la habitual,  que podría poner al practicante en situación de estrés, pero entrando en contacto con una respiración natural y relajada. De esta forma, el cerebro envía señales de calma que acaban afectando a todas las glándulas que pertenecen al sistema hipotálamo-hipofisario (suprarrenales, ovarios, testículos, tiroides). Se va “enseñando” al organismo a mantener la calma en varias posiciones, lo que el practicante de Yoga puede ampliar al resto de su vida. Será más capaz de mantener la calma y reponerse ante una situación de estrés.

El estado de nuestra mente, nuestras percepciones y emociones se reflejan en el resto del organismo mediante la secreción de neuropeptidos, neutrotransmisores y hormonas que actúan sobre todas las células del organismo e incluso modulan la respuesta inmune.

La meditación

Las asanas (posturas) y el Pranayama (técnicas respiratorias) mejoran probablemente la función del sistema inmune, pero, hasta ahora, es la meditación la que se lleva la palma en cuanto a la credibilidad más fuerte en el ámbito científico. Parece que tiene un efecto beneficioso en el sistema inmunológico, intensificándolo cuando es necesario (por ejemplo, elevando los niveles de anticuerpos en respuesta a las vacunas) y descendiéndolo cuando es necesario (por ejemplo, mitigando la inapropiada y agresiva función inmunológica en una enfermedad autoinmmune, como es la psoriasis).

Es posible evitar resfriados practicando Yoga

Con lo cual y retomando un poco la pregunta con la que comenzábamos, existen hormonas que nuestro sistema endocrino genera como  el cortisol, que se libera cuando el cuerpo está bajo presión y/o tensión. Esta liberación produce que el sistema inmunológico se debilite, disminuyendo las defensas ante bacterias y virus, y que por lo tanto nos hace más vulnerables a resfriados.

Ya sabemos por todo lo expuesto hasta ahora que con el Yoga trabajamos estados muy distintos a la tensión y la presión, todo lo opuesto, así que de entrada no contribuimos a debilitar nuestro sistema inmune, sino a fortalecerlo.

En muchos otros casos, los síntomas no provienen del virus del resfriado sino de cómo los tejidos responden al cortisol. El resfriado se manifiesta a veces por la influencia de esta hormona sobre los tejidos, que aumentaba la respuesta inflamatoria, segunda línea de defensa del sistema inmune. (2).

Esto sucede porque la inflamación, en parte, se regula por la hormona, por lo tanto, en situaciones de estrés, las células del sistema inmunológico no responden al control hormonal, produciendo inflamaciones que conducen a la enfermedad, que pueden convertirse también en patologías cardiovasculares, asma y algunos trastornos auto inmunes.

Para contrarrestar los efectos del estrés y evitar que se vuelva crónico, es fundamental fortalecer nuestro sistema inmunológico y practicar yoga o meditación disminuirá nuestros niveles de estrés.

 

Ritmo de vida

Cuando estamos expuestos a un peligro, el cerebro envía una señal de peligro al sistema nervioso autónomo para que éste, junto con el sistema endocrino, entren en metabolismo catabólico para obtener el máximo de energía y defenderse o huir. Los peligros a los que nos enfrentamos en la sociedad moderna no suelen poder solucionarse con el instinto de lucha o huida. Por esta razón, no gastamos toda esa energía en forma de glucosa distribuida por nuestro cuerpo, se puede decir que todo ese combustible que llegó a la sangre no se utiliza.

La respiración profunda al expandir y contraer el diafragma lentamente logra incrementar la circulación de sangre oxigenada. El aumento de la circulación asiste las glándulas que secretan las hormonas hacia el caudal sanguíneo. Esto por otra parte, logra exponer y oxigenar diferentes partes del diafragma y de los pulmones que los que usualmente están expuestas a la respiración cotidiana.

En definitiva, la ciencia Yoga, meditación, y el oxígeno, son excelentes para fortalecer los distintos órganos de tu cuerpo, en especial el sistema inmune, mediante la liberación de emociones y toxinas que perjudican al cuerpo y ayudan a la reducción de los niveles de estrés. Siendo un vigorizante no solo del cuerpo, sino también de la mente.

Bibliografía